Explorando el camino hacia una ERC Starting Grant: Tres voces UCM (PARTE II)
Los tres ERC Startig Grant financiados en 2024 en la UCM nos cuentan las ideas detrás de sus proyectos ERC, cómo llegaron a concebirlas y defenderlas para obtener la financiación.
Miguel, tus líneas de investigación son muy multidisciplinares. ¿Qué representa la multidisciplinariedad (de física a ecología) en el desarrollo de las preguntas que han orientado tu idea de proyecto? ¿Por qué es original?
Miguel: En realidad, la multidisciplinariedad de mi proyecto se debe de la presencia de la multidisciplinariedad a lo largo de toda mi carrera. Soy biólogo por la Complutense, pero estudié un máster de Modelización y Físicas de Sistemas Complejos de la Universidad Rey Juan Carlos. En el máster de físicas me enseñaron matemáticas, teoría del caos…. De alguna manera, siempre he estado jugando a moverme entre estas disciplinas. Una gran parte de que mi carrera investigadora haya funcionado bien se debe a eso.
¿Cuál es tu enfoque para conseguir que estas dimensiones conversen entre sí?
Miguel: Para conseguir que conversen entre sí es necesario tener la capacidad de cambiarse las gafas constantemente. En algunos momentos soy ecólogo y en otros, físico. Depende con quién esté. Si estoy con un físico, soy ecólogo y si estoy con un ecólogo, soy físico. Siempre hago de puente, y como te acostumbras a hacer de puente, básicamente eres un traductor. Acabas haciendo que las dos partes se comuniquen. Esta faceta de traductor la llevo practicando toda la vida, porque soy ecólogo y mi padre es físico. Además, él es la persona que me inspiró a dedicarme a las ciencias.
La idea de proyecto tiene que contar una historia que le dé sentido. El proyecto tiene que tener un objetivo en el horizonte. Entonces, la parte técnica es verdad que está muy bien que sea multidisciplinar, pero sobre todo es cuestión de que las disciplinas se comuniquen bien entre sí para contar la historia que tienen que contar. Ser muy multidisciplinar sin tener un objetivo tampoco tiene sentido. Yo cojo los elementos de la física que hacen que el problema sea interesante. Los aplico a la ecología para que sea importante. Luego, con las matemáticas y la estadística le doy una vuelta de tuerca más. Esta combinación hace que la idea de proyecto sea nueva hoy en día para la gente que lleva trabajando en aspectos de ecología toda su vida.
¿Qué características personales consideras que han contribuido a conseguir estas líneas de investigación originales?
Miguel: Terminé la carrera en un momento en el que, por primera vez, tenías que hacer un máster obligatoriamente. La mayoría de los másteres eran como un quinto año de carrera, una especialización cuando ya te habías especializado en los últimos años del grado. Pensé que eso ni de broma, quería escuchar algo distinto. Mi padre y un par de profesores de la Complutense me dijeron: «Métete a hacer algo radicalmente distinto y a ver qué puedes aprender». Ahí me metí en el máster de la Rey Juan Carlos de Modelización y Físicas de Sistemas Complejos. Como decía, esta decisión ha acabado siendo un gran impulso para mi carrera.
Guillermo, las vivencias personales y la experiencia profesional suelen ir conformando la idea de proyecto, ¿Cuánto tiempo hace que tienes esta idea de proyecto en mente (combinar láser pulsado y química húmeda para crear condiciones de síntesis fuera de equilibrio)?
Guillermo: La idea llevaba bastante tiempo rondando mi cabeza. No le había puesto nombre, pero sí que ya la tuve nada más acabar la tesis. En su momento, empecé a explorar esa idea de combinar láseres con sistemas multielementales para controlar la distribución de los elementos. Al principio fue con oro y plata, porque era lo más accesible. No obstante, la idea de extrapolarlo a muchos otros elementos estaba ahí. Se puede decir que la semilla ya se había sembrado.
Con el tiempo fui adquiriendo más conocimientos sobre el campo de la química de coloides de nanomateriales metálicos y aprendí sobre otros nanomateriales. Entonces, empecé a ver que la capacidad de los láseres para modificar esos sistemas era enorme y no estaba siendo explotada. Al final, eran un montón de ideas que estaban sueltas sobre cómo modificar la distribución de los defectos cristalinos, la presencia de dopantes o como modificar el tamaño de la morfología. Intentando dar sentido a todo este conjunto de ideas, pensé: puedo obtener estructuras con una distribución no lineal dentro de la misma partícula.
Diría que la semilla de la idea está prácticamente en mi tesis, que fue la primera vez que usé láseres con sistemas coloidales. Diría que el impulso nació de impartir docencia de una asignatura trimestral sobre materiales coloidales. La docencia me obligo a leer, aprender y expresar todo el conocimiento que había en la literatura. No existía un libro que recopilase todo ese conocimiento, tuve que ir revisando los papers de los últimos 20 años para tener una visión global. En ese momento me di cuenta que se podía relacionar este estado del arte con lo que hacía antes. Combinando todas estas ideas, se podía producir algo novedoso.
Jorge, tu proyecto también es muy multidisciplinar ¿en cuál de las áreas de conocimiento implicadas en tu proyecto te sientes más cómodo?
Jorge: Hay una parte del proyecto que es más de biología molecular, la otra viene de la química física, ambas disciplinas unidas por las transiciones de fase y el elemento principal: la computación y el desarrollo de algoritmos. Con la parte que más cómodo me siento es probablemente la química-física. Después de acabar la tesis, me fui fuera de España y tuve más contacto con la parte de biología molecular. He ido disfrutando muchísimo cada contenido que iba explorando. Me ha interesado mucho el tema, hasta se puede decir que me ha apasionado. Aunque sea la parte que todavía me cuesta más, la disfruto progresivamente mientras me voy adentrando en ella. Es una relación complicada, diría de tensión. Me gusta, pero también me da miedo.
En proyectos de estas características la viabilidad técnica puede ser complicada de demostrar, ¿Cómo crees que han contribuido tus resultados preliminares para convencer a los evaluadores?
Jorge: Han sido fundamentales para mi proyecto. Creo que llegué a la entrevista (segunda fase de la evaluación), con las posibilidades justas o menos que justas. Me preguntaron mucho sobre la viabilidad y sobre un apartado del modelo RNA que quería desarrollar. De hecho, en los comentarios había dos o tres evaluadores que me decían, «Ya, pero ¿cómo lo vas a hacer?”, “Esto no creo que vaya a salir». Dado que ya había estado explorando desde que envié el proyecto hasta la entrevista, me di cuenta que efectivamente no iba a conseguir lo que yo estaba proponiendo inicialmente en la propuesta escrita.
Uno de los resultados que enseñé cuando me hicieron las preguntas sobre la viabilidad del proyecto fue esta exploración preliminar que había realizado. Efectivamente, necesitaba unos sitios adicionales en el modelo para generar las estructuras del RNA de ciertas moléculas. Hice mucho hincapié en que ya tenía ese paso desarrollado y que las secuencias de RNA analizadas efectivamente reproducían la estructura experimental que proponía. Yo creo que eso les convenció. De hecho, en el informe de evaluación explicaban que la entrevista les había disipado las dudas que tenían en cuanto a la viabilidad del proyecto.
La investigación multidisciplinar puede ser difícil de gestionar para conseguir una idea de proyecto fuerte, Miguel: ¿Cómo has elegido el hilo conductor de la narración de tu propuesta? Recuerdo que cuando viniste a la reunión de nuestro servicio Go/No-Go del ERC, vimos claramente que tu idea de proyecto encajaba en este instrumento de financiación. ¿Habías considerado la importancia de parte narrativa de las propuestas de proyectos de investigación?
Miguel: El hilo conductor de mi propuesto parte de la multidisciplinariedad. ¿Qué pasa si decides utilizar la multidisciplinariedad como elemento central? De alguna manera, dejas de construir una historia o un relato sobre el fondo de tu propuesta. En un primer momento vine al Servicio Go/No-Go a hablar y me dijisteis que la propuesta estaba bien, pero que no sabíais exactamente cómo iba a conseguir argumentar que la propuesta implicaba un paso al frente en el campo de la ecología.
En realidad, en ese momento no os hice caso y produje un borrador de propuesta tal y como lo tenía en la cabeza. No obstante, según iba escribiendo me iba dando cuenta de que realmente mi planteamiento no iba a ningún lado. O sea, la fuerza de la narrativa se estaba perdiendo en exponer la multidisciplinariedad. Inicialmente era como un escaparate de cosas, en lugar de un de camino que se dirige a un objetivo concreto.
Me di cuenta de que la multidisciplinariedad no es el objetivo en sí, sino el acompañante. Ese giro de perspectiva cambió substancialmente la propuesta y fue determinante. Entre otras cosas, uno de las apuntes de los evaluadores es que estaba muy bien escrito. Es decir, se entendía muy bien la importancia del problema.
En el proceso de preparación y evaluación tuvisteis apoyo de otros servicios. Por ejemplo, las revisiones financiadas por la Fundación Madrid+d, el simulacro de entrevistas de la FECYT y el curso de preparación de entrevistas. ¿Tener tantas opiniones diferentes sobre vuestras ideas de proyecto resultó agobiante en alguna ocasión? Me refiero a recibir feedback contradictorio. ¿Cómo tomasteis la decisión final de qué implementar y qué no implementar?
Miguel: Hay que entender muy bien qué está viendo la gente que trata de asesorarte. Es decir, no esperarías de una consultora especializada en pedir proyectos que te dé una opinión técnica sobre cómo tienes que hacer un análisis estadístico, pero sí sobre el fondo de lo que se espera en la convocatoria.
Por ejemplo, con el Servicio del Go/No-Go de la oficina, esto estaba muy claro, recuerdo que dijisteis: no me voy a meter en cómo vas a hacer el proyecto, qué objetivos debe tener o qué métodos vas a utilizar. Tal y como me explicasteis, la cosa es que la idea sea los suficientemente rupturista para adecuarse a la filosofía de la convocatoria. Si te separas o alejas de esa idea, tiene que ser porque vas hacia un lado que compense. Estas reflexiones las haces antes de escribir una sola letra. Entonces, si lo escribes con esto en mente y luego hay alguien te dice, «No, pues así no queda clara la técnica” le puedes responder que no es el propósito de ese fragmento.
Con la entrevista lo tenía aún más claro. No escuché demasiado a ninguna persona con background técnico en la preparación. No es que pensase que no tenían razón, sino porque el propósito de la entrevista no me parecía tan técnico. Luego tuve miedo de equivocarme, porque el panel de la entrevista real sí que es de naturaleza técnica. Aun así, mi sensación fue sobretodo que estaban evaluando la presentación. Que el contexto y el fondo de tu idea se entiendan cuando los expreses. Que encaje con la filosofía de la convocatoria.
En fin, hay que saber a quién escuchar para contextualizar de dónde vienen las opiniones y los comentarios. Casi ninguna opinión es falsa por sí misma, simplemente está orientada a algún aspecto concreto y parcial.
Jorge, apareces listado en el ranking de la Universidad Stanford & Elsevier, publicado en 2024, del top 2% de investigadores más influyentes del último año (2023). Esta clasificación se construye con datos puramente bibliométricos. ¿Qué opinas sobre el cambio de criterios de evaluación de ERC impulsado por las declaraciones de principios de DORA (EEUU) y CoARA (EU)? Siendo el más joven de los tres, ¿tenías alguna duda sobre si tu CV era competitivo?
Jorge: Mi sensación sobre mi CV era que al menos estaba para pasar el primer corte. Conocía gente que había sacado la ERC con currículums similares, por lo que estaba más o menos confiado de que no iba a ser el motivo de que me dejasen fuera. Aun así, en ERC, el currículum es una de las cosas a tener en cuenta. Es importante en la medida que refuerza tu idea de proyecto. Creo que mi CV estaba para entrar a ser evaluado y para tener posibilidades reales, pero todo en base al proyecto que estaba planteando.
A mi parecer está bien que evalúen más el proyecto y la idea que se persigue que el CV. Al ser tan jóvenes, al menos científicamente, el CV depende mucho de dónde has estado trabajando. Durante la tesis puedes ser muy bueno, pero si tu supervisor no te ha hecho mucho caso, tu capacidad de publicar ha sido la que ha sido. En los periodos postdoctorales también dependes de quién te ha dirigido y de que los proyectos en los que trabajas hayan salido bien. O sea, gente con mucho talento puede tener un currículum a priori inferior sobre el papel. Por ello, valorar más la idea de proyecto y la adecuación del CV narrativo a la idea de proyecto que se presenta, me parece un criterio de evaluación más apropiado.

